jueves, 2 de julio de 2015

Condiciones de vida en los pisos de La Liebre


El colectivo Andaluces de Alcalá realiza una denuncia de las condiciones de vida y la exclusión social de los vecinos de dos bloques de pisos de la barriada de La Liebre. Reproducimos un extracto del artículo publicado en su blog.

Cuando se accede a la barriada de La Liebre, justo al pasar el colegio que queda a la derecha y la Fábrica de vidrio de (BSN), girando a su vez a la izquierda, se vislumbran las últimas plantas de dos bloques de pisos ubicados junto al Cordel de Pelay Correa en dirección al río Guadaíra. Son dos bloques de cuatro plantas –con cuatro viviendas en cada planta- que suman un total de veinte viviendas por bloque (el bajo también es habitable). Se trata de unas edificaciones que tienen poco sentido urbanístico, tan alejados del casco urbano, incluso de la propia barriada de autoconstrucción de la Venta La Liebre, y que previsiblemente se construyeron para alojar a los trabajadores de alguna de las grandes instalaciones industriales ubicadas en la zona.

En la actualidad, no todas las viviendas están habitadas, y algunas lo están por ocupación y otras con escritura. Pero eso importa poco, pues las condiciones de insalubridad, miseria y estigmatización son iguales para todos los vecinos. En la actualidad, según nos contaron los propios afectados, viven unos 26 niños –desde recién nacidos hasta pequeños en edad escolar- que conviven diariamente con serios problemas de pobreza, insalubridad y vulnerabilidad a todos los niveles, y muy a pesar del esfuerzo que realizan sus familiares para dignarles las mejores condiciones de vida.

Desde hace tres años viven sin servicio de agua corriente, siendo especialmente sangrante que EMASESA –empresa de capital público- haya cortado el suministro de un elemento fundamental para la vida, como es el agua, por una deuda que, según nos contaron los vecinos, muchas familias se encontraron con posterioridad a su llegada. En este sentido, demandan la instalación de contadores individuales –como en cualquier vivienda- para que ellos mismos puedan pagar sus propias facturas con sus respectivos gastos. Hace unos años, el ayuntamiento instaló unos bidones de almacenamiento para que los vecinos satisficiesen sus necesidades más básicas, así como dos fuentes públicas de agua potable instaladas frente a los bloques. Muchas de estas familias tienen que seguir comprando agua embotellada, lo que supone una merma ostensible en su ya de por sí paupérrima situación económica. Los motivos son, aseguran, que el agua que les llega no presenta unas condiciones organolépticas adecuadas, y que acercarse a las fuentes en verano es exponerse a la picadura de alguna avispa. Éste no es tema menor, y de hecho pudimos comprobar de primera mano que estos insectos constituyen en la actualidad una alarmante plaga en la zona.

Además, el servicio de electricidad es intermitente, debido a los constantes robos de material que vienen sufriendo por falta de presencia policial Aseguran haber pasado algunos meses de invierno sin servicio, siendo esto especialmente dramático para los más pequeños durante los meses en los que la calefacción es más que necesaria.

Otro de los graves problemas que se constatan cotidianamente en este espacio es la falta de salubridad derivada de los escasos servicios municipales a los que tienen acceso estos vecinos, pues la limpieza, el servicio de recogida de basuras –que es muy deficiente-, los servicios de poda y jardinería, etc., brillan por su ausencia. En consecuencia, los pisos sufren plagas de todo tipo: ratas, parásitos, insectos, perros abandonados, etc., generándose unas condiciones más propias de una zona de guerra que de la que fue pregonada por algunos, no hace mucho, como: “¡La mejor ciudad del sur de Europa!”.

Sin embargo, y no casualmente, la dura situación de estos pisos es desconocida para la mayoría de los alcalareños. Y es que, además de su lejanía respecto al casco urbano, estos pisos están siendo aislados físicamente durante los últimos años. La construcción de las vías del malogrado tranvía –inservibles hasta la fecha, y sine die- cortan el acceso desde La Liebre, y un enorme paso a nivel, exageradamente alto, sobre dichas vías tapa los bloques a la vista. Tras las vías y tras el paso a nivel, los bloques permanecen abandonados y ahora, además, invisibilizados.

Desde Andaluces de Alcalá denunciamos abiertamente esta política de invisibilización de la pobreza que ha practicado este gobierno municipal. En lugar de actuar contra la pobreza y de prestar condiciones de vida dignas a estos vecinos, nuestro ayuntamiento ha optado por el secular abandono de estas personas, y por ocultar sus problemas que, a la postre, también se convierten en nuestros.

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